Le Di a ChatGPT un Libro Que Escribí en 2009

Hace unas semanas subí a ChatGPT un PDF de un libro que escribí en 2009 y le hice una pregunta sencilla:
—¿Qué te parece?
El libro se llama Economía y Productividad con Software Libre.
En aquel momento yo escribía un blog llamado Tecnología Libre, daba conferencias sobre Linux, Firefox, OpenOffice y otras herramientas de software libre, y estaba convencido de que el movimiento Open Source iba a transformar la industria tecnológica.
Dieciséis años después decidí volver a leerlo, y la experiencia fue extraña — más que releer un libro, fue como abrir una cápsula del tiempo.
Muchas de las predicciones tecnológicas envejecieron sorprendentemente bien. El software libre se volvió parte fundamental de Internet, Linux conquistó los servidores, el trabajo remoto se normalizó y las barreras para crear una empresa o lanzar un proyecto se redujeron drásticamente. En muchos aspectos, la industria tomó exactamente la dirección que yo imaginaba.
Lo que más me llamó la atención, sin embargo, fue todo lo que no vi venir.
El libro tiene más de 150 páginas hablando de software: Linux, Apache, PHP, MySQL, Firefox, productividad, colaboración en línea. Y ni una sola predicción relevante sobre lo que terminaría siendo la historia tecnológica más importante de las siguientes dos décadas: la inteligencia artificial.
Tampoco es para criticarle mucho a mi yo de 2009 — prácticamente nadie la vio venir en la forma en que llegó. En aquella época, cuando hablábamos de inteligencia artificial, imaginábamos algo parecido a la ciencia ficción: una computadora con la que pudiéramos conversar. Eso era el sueño. Lo que jamás imaginé fue que dieciséis años después estaría subiendo mi libro a una de esas máquinas para pedirle su opinión.
La situación tiene algo de absurdo: un humano escribe un libro, una máquina lo lee y opina, y el mismo humano termina escribiendo un artículo sobre la opinión de la máquina.
Pero la parte más curiosa no fue tecnológica. Fue llegar a la biografía al final del libro.
Leyéndola hoy, da la impresión de que el autor ya había hecho todo lo importante: tenía una carrera, una empresa, un libro publicado, conferencias, y opiniones bastante claras sobre cómo funcionaba el mundo. La realidad es que muchas de las experiencias más importantes de mi vida todavía no habían ocurrido. Silicon Valley, Appcelerator, Contentful, la mudanza a Ciudad de México, buena parte de los artículos que escribo hoy — todo eso vino después.
La biografía parece escrita por alguien que llegaba al final de una etapa, cuando en realidad estaba apenas comenzando otra.
Creo que esa fue la lección más interesante de releer aquel libro. A los 37 años pensaba que entendía bastante bien hacia dónde se dirigía la tecnología, y en varios casos tenía razón. Lo que no entendía era cuánto me faltaba por vivir.
Sospecho que eso nos pasa a todos: tendemos a sobreestimar cuán terminados estamos. Miramos nuestra vida actual y asumimos que ya conocemos la forma general del resto de la historia. Luego pasan diez o quince años, y descubrimos que el personaje principal todavía estaba en pleno desarrollo.
Al final, ChatGPT no me enseñó nada particularmente nuevo sobre software libre. Me dio algo más interesante: la oportunidad de pasar una tarde conversando con una versión de mí mismo que llevaba dieciséis años esperando dentro de un PDF. Acertó en algunas predicciones y falló por completo en otras.
Pero después de releerlo, me cayó bastante bien.
Ese mismo libro reapareció hace poco de otra forma, cuando una descarga inesperada me puso a pensar en la relación con nuestras creaciones.
La época en que lo escribí también dejó otra historia: el instituto de tecnologías libres que fundé en San Juan por pura frustración.
Y esa inteligencia artificial que no vi venir hoy está transformando mi propio oficio, como conté en la muerte de un oficio.
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